La Grecia se negó a apoyar el acuerdo turco-libio en la ONU durante una reunión del Consejo de Seguridad, lo que generó una confrontación directa. La Turquía defendió el acuerdo de 2019, mientras que la Grecia expresó su desacuerdo con la base geográfica del acuerdo. El ministro griego de Exteriores, Nikos Kotzias, destacó que la Turquía y la Libia no tienen costas opuestas que permitan delimitar zonas marítimas entre ellas.

El gobierno griego también decidió no participar en la votación del informe de la ONU sobre la derogación del embargo contra Cuba, optando por la abstención. Esta decisión fue criticada por el partido de la oposición, la ELAS, que consideró que la abstención refleja una falta de independencia y una dependencia excesiva de Estados Unidos.

La tensión entre Grecia y Turquía se ha intensificado en los últimos meses, especialmente en cuestiones relacionadas con el Mediterráneo. La Grecia ha rechazado repetidamente las reclamaciones turcas sobre la delimitación marítima, mientras que Turquía ha insistido en su postura. Esta situación se ha visto agravada por la presencia de la Turquía en Libia, donde ha apoyado a un grupo político en conflicto con el gobierno reconocido internacionalmente.

La comunidad internacional ha observado con atención esta confrontación, que refleja una creciente polarización en la región. Mientras la ONU intenta mediar, las tensiones entre Grecia y Turquía siguen siendo un tema de debate en el escenario internacional.